martes, 29 de diciembre de 2020

Aparece en Pompeya intacto un termopolio, un local de comida rápida

Pompeya
vuelve a sorprender con un descubrimiento extraordinario. Se ha encontrado intacto un termopolio, un establecimiento comercial en el que se vendían alimentos listos para comer, el equivalente a lo que hoy son los restaurantes donde se sirve comida rápida.

Lo insólito es que, además de restos humanos y el esqueleto de un perro, han aparecido cazuelas de barro con los restos de los platos más deliciosos, desde cabrito hasta caracoles y hasta una especie de «paella» con pescado y carne juntos. El vino 'corregido' con frijoles y listo para servir. Y un gran mostrador en forma de «L» decorado con imágenes tan realistas que casi aparecen en 3D: una pareja de ánades reales, un gallo asombroso, un perro grande con una correa en la que un bromista había escrito un insulto homófono. 

Desgraciadamente, los huesos humanos hallados están desperdigados los túneles realizados en el siglo XVII por las personas que excavaban clandestinamente en busca de objetos preciosos. Algunos de esos restos humanos pertenecen a un individuo de al menos 50 años, que probablemente se encontraba en una cama al momento de la erupción. Otros huesos, aún por investigar, pertenecen a otro individuo. El director del parque arqueológico de Pompeya, Massimo Osanna, ha destacado que se trata de un descubrimiento que «nos devuelve una increíble fotografía del día de la erupción del Vesubio», en el año 79 d. C.

En el momento de la primera excavación se hallaron ánforas colocadas frente al mostrador. En esta última fase de excavación surgieron extraordinarios frescos de bodegones, con representaciones de animales, probablemente sacrificados y vendidos en la sala. También se encontraron fragmentos de huesos, pertenecientes a los propios animales, dentro de los recipientes del mostrador que contenían alimentos destinados a la venta. Es el caso de los dos patos reales expuestos boca abajo, listos para ser preparados y comidos, un gallo y un perro con correa, casi una advertencia a la manera del famoso Cave Canem. En el marco que encierra la pintura del perro se puede leer una inscripción burlona en graffiti «Nicia cineade cacator»: «¡Nicia (probablemente un liberto de Grecia) Cacatore, invertido!». Quizás lo dejó un bromista que había querido burlarse del dueño o de alguien que trabajaba en el termopolio, según señala la nota hecha pública por la dirección de Pompeya.