martes, 23 de abril de 2024

¿Por qué se regala una rosa en el Día del Libro?. La leyenda de Sant Jordi

Cada
23 de abril, se celebra el Día del Libro, una ocasión señalada por la UNESCO para honrar la literatura mundial y fomentar la lectura a nivel global. Una fecha que conmemora además a dos célebres escritores William Shakespeare y Miguel de Cervantes que fallecieron el 23 de abril de 1616. Pero esta es además la fecha en la que se celebra a Sant Jordi, patrón de Cataluña. Es por ello que en este día, la tradición en esta comunidad autónoma marca regalar no solo libros, sino también rosas, pero ¿cuál es la relación de todo ello? ¿Por qué la rosa representa a Sant Jordi y cómo es la tradición regalarla junto a los libros y cuándo empezó?.

Será este próximo martes 23 de abril cuando las calles de Cataluña se transforman en un colorido tapiz de puestos de libros y vendedores de rosas, creando un ambiente festivo que celebra tanto el amor por la literatura como el afecto entre seres queridos. Mientras las personas buscan ese libro especial que simboliza su interés y afecto, también eligen cuidadosamente una rosa roja, enlazando un acto de cultura con uno de amor personal y colectivo, todo enraizado en una leyenda medieval que resuena con valor y romance.

¿Por qué se regala una rosa en el día del libro?

La designación del 23 de abril como Día del Libro se remonta a un simbolismo literario profundamente significativo. Como ya avanzamos, esta fecha marca el fallecimiento de dos pilares de la literatura occidental: William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Aunque las fechas exactas de sus muertes están sujetas a las peculiaridades de los calendarios juliano y gregoriano, la elección de esta fecha busca unir a las culturas a través del poder unificador de la literatura. En Cataluña, esta celebración literaria se amplifica con la festividad de Sant Jordi, una figura heroica cuya leyenda es fundamental para entender por qué se regalan rosas en este día especial.

Orígenes y significado de la tradición

La leyenda de Sant Jordi es un relato rico en heroísmo y simbolismo. Cuenta la historia de un caballero que rescató a una princesa de las garras de un dragón temible. Al derrotar a la bestia, de la sangre que se derramó brotó un rosal de flores rojas. Sant Jordi, demostrando su nobleza, cortó la rosa más hermosa y se la ofreció a la princesa como un gesto de amor. Este acto no solo simboliza la valentía y el triunfo sobre el mal, sino que también ha evolucionado para representar un gesto de amor y respeto.

Pero una vez conocemos la leyenda, ¿cuándo surge la tradición de hacer de la rosa un regalo cada 23 de abril? Según algunos relatos históricos, esta tradición tiene sus raíces en la Edad Media. Durante los torneos de caballería, era bastante común que los caballeros recibieran rosas, que luego regalaban a las damas como muestra de afecto. Pero más concretamente fue en 1929, el Gremi de Llibreters de Barcelona aprovechó la Exposición Universal en la ciudad para promover la venta de libros, inicialmente fijando la fecha en el 7 de octubre. Sin embargo, se decidió más tarde vincular esta promoción con el Día de Sant Jordi, una fecha ya de por sí rica en simbolismo literario y rodeada de leyendas, consolidando así la tradición de regalar tanto rosas como libros en este día.

En la actualidad, regalar una rosa en Sant Jordi se ha convertido en una tradición catalana que refuerza los lazos afectivos y culturales, siendo una expresión de amor y estima.

Evolución cultural y celebraciones

A lo largo de los años, la celebración de Sant Jordi ha incorporado una serie de elementos que enriquecen su significado y alcance. Las calles se llenan de librerías temporales y floristerías ambulantes, ofreciendo a los transeúntes la oportunidad de participar en un intercambio cultural que es tanto personal como colectivo. Además, la inclusión de la espiga de trigo junto a la rosa ha añadido una dimensión de prosperidad y fertilidad a este intercambio, enriqueciendo el simbolismo del día. Cada 23 de abril se celebran demás diversos eventos culturales, como lecturas de poesía, firmas de libros y debates literarios, añaden profundidad a la festividad, convirtiendo el Día del Libro y Sant Jordi en una celebración de la diversidad cultural y la riqueza intelectual.

Pero el impacto del Día del Libro y de Sant Jordi se extiende más allá de la cultura y el romance. Económicamente, este día es vital para las librerías y floristerías, muchas de las cuales ven en esta fecha una parte significativa de sus ingresos anuales y también sirve como un recordatorio del poder de la literatura para cruzar fronteras y unir a las personas junto a la presencia de la rosa, la flor del amor por excelencia de ahí que en Cataluña al 23 de abril se le conozca también cómo una especie de «Día de los enamorados».