Agradable película con aroma clásico que supone un acercamiento a la figura del célebre ingeniero Gustave Eiffel, diseñador de la torre más emblemática de París que lleva su nombre.
Tras finalizar su colaboración en la Estatua de la Libertad, el ingeniero Gustave Eiffel es presionado por el gobierno francés para diseñar algo espectacular para la Exposición Universal de París de 1889, pero Eiffel no está interesado. No obstante, cambia de actitud cuando se cruza en su camino una misteriosa mujer que conoció en el pasado.
Nada más comenzar la película se nos advierte que está inspirada "libremente" en hechos reales, y cuando uno la contempla tiene claro dos cosas: que lo auténtico, los pormenores y retos a los que se tuvo que enfrentar este insigne ingeniero para levantar esa torre de 300 metros (la más alta del mundo en esos momentos), es lo más interesante de la cinta, aunque corra paralela a una historia de amor y adulterio, que está bien resuelta y, afortunadamente, es coherente con los sentimientos de la época en cuanto a la percepción que se tenía de las infidelidades conyugales.