Michael Gallagher se dedica al comercio de licores en Miami, Florida. Es hijo de un jefe mafioso, ya fallecido, pero Michael no tiene nada que ver con el crimen organizado. Un fiscal, Elliott Rosen, que investiga el asesinato de un líder sindical desde hace seis meses sin éxito, inventa una historia que lo involucra, para que Michael se vea obligado a averiguar la identidad de los asesinos para él, pues el fiscal cree que están en el círculo de su padre ya fallecido. Adicionalmente los intentos legales de encontrarlos han fallado.
Los medios periodísticos se interesan por el asunto y una periodista, Megan Carter, que ha sido manipulada por el fiscal, publica la información inventada y acosa a Michael con la esperanza de obtener una exclusiva. A pesar de que entre los dos surgen sentimientos, ella da prioridad a su objetivo profesional. Adicionalmente Michael está siendo hostigado por el sindicato del líder asesinado, porque creen la historia, y además el crimen organizado le observa, porque han deducido correctamente lo que está ocurriendo y ven por ello a Gallagher como un peligro potencial para sus intereses. Finalmente el fiscal del distrito Quinn, sabiendo más tarde lo que está ocurriendo, decide permitirlo con la esperanza de encontrar al asesino y ganar así ventajas políticas.
















